¿Tenés AÑOS de experiencia que no podés nombrar en una conversación de cinco minutos?
Buena noticia. No sos la única :)
Esta semana las conversaciones giraron en torno a cómo esperamos y reclamamos reconocimiento en espacios que históricamente nos lo negaron. Y ese reclamo es justo, no lo voy a discutir.
Pero hay una pregunta que no puedo dejar de hacer:
¿Cuándo fue la última vez que vos te reconociste algo?
¿Mostrarlo en redes, hacer autobombo? No tiene que ver con eso. Me refiero a lo que pasa adentro, sin esperar que alguien más lo dijera primero.
Aprendimos que el valor de lo que hacemos lo determina otro: una nota, un ascenso, un comentario de un superior, un aplauso en la reunión de equipo. Si llegaba, contaba. Si no llegaba, era como si no hubiera pasado.
Con el tiempo dejamos de registrar lo propio. A diario hacemos cosas que valen la pena, pero aprendimos a esperar validación externa antes de creerlo nosotras. Y eso se vuelve un hábito tan incorporado que ni lo notamos. Y así, minimizamos lo que construimos, relativizamos lo que sabemos, esperamos que alguien más lo nombre antes de animarnos a sostenerlo.
En la práctica, lo que pasa es esto: entramos a una conversación importante (una entrevista, una negociación, un momento donde lo que valemos entra en juego) y ahí está el silencio. Esperando que el otro lo vea. Que se dé cuenta. Que lo nombre. Y si eso no pasa, lo que viene es angustia, frustración, enojo.
Reclamamos reconocimiento afuera, con razón, pero llegamos a esa conversación sin un sistema propio de medida.
Sin poder nombrar lo que construimos.
Esperando que el exterior confirme lo que el interior todavía no se animó a sostener.
El reconocimiento empieza adentro, o no empieza.
Algunas preguntas para romper con esta inercia:
¿Qué construiste este año que todavía no te reconociste? ¿De qué estás orgullosa de haber logrado este último mes?
De menos a más. Registrá, anotá y llevá estos logros a tus conversaciones importantes.
Si te animás, respondé este mail contándome qué celebrarías hoy al final del día. Cuál fue esa acción o situación por la que sonreíste sabiendo, internamente, que fue un logro.
Me encantaría leerte.
Un abrazo,
Cami


